La noche del resplandor (2004)



Realmente soy un tipo de lo más normal. Tengo mis pequeñas manías, pero, al fin y al cabo, ¿quién no tiene sus rarezas? Odio los espacios abiertos, odio los espacios cerrados, odio la luz, odio a la gente que odia, odio casi todo en definitiva. Gracias a tener un vecino muy culto, al que por supuesto odio, me he enterado de que padezco agorafobia, claustrofobia, fotofobia, fobofobia y, si existe, quasiomnifobia. Añadiría la vecinofobia.

Extrañamente hay algo que sí me gusta y mucho: el cine. Me encanta ver buenas películas, disfruto como un enano con los clásicos en blanco y negro, mi particular trinidad cinéfila la componen Kubrick, Hitchock y Allen. Obviamente me indigno con los últimos estrenos de la cartelera, son malos tiempos para la lírica. Hace tiempo que no veo una película nueva que me emocione, todas acumulan tópicos y clichés o son directamente remakes desafortunados.

Días llevo con la idea rondando en mi cabeza, me apetece de veras pasar una jornada de cine terrorífica, repasar viejas películas de terror, de las que te hacen pasar un mal rato y hacen que, camino al dormitorio, uno vaya encendiendo todas las luces de la casa. Lamentablemente Woody, que es un director espectacular, siempre jugando en el terreno de la ironía y los diálogos  brillantes, tiene como momento más terrorífico de su filmografía las 'dotes' de actriz de la corista novia del gangster mecenas de 'Balas sobre Broadway'. Stanley nos dejó 'El resplandor', una joya del terror. Y que decir de 'Psicosis' del bueno de Alfred, cuentan que en su estreno había carteles avisando a la gente que padecía del corazón, embarazadas y personas mayores. Me falta una para completar el trío...

Repasando mentalmente no tardo en encontrar la elegida: 'La semilla del diablo'. El amigo Roman nos deleitó con esta perla que no deja impasible ni al más pintado. Perfecto, a buscar en mi colección. No tardo en encontrar 'Psicosis' y 'La semilla del diablo', adquiridas en dvd hace poco tiempo, aprovechando la típica oferta de un supermercado, es increíble que estas películas casi las regalen mientras que los grandes 'éxitos' de la temporada les tripliquen en precio, en fin, no alzaré la voz ya que me favorece la situación. 'El resplandor' se resiste, ¿no tengo ninguna copia? Al final aparece en el cajón de las cintas de video. Pese a cruzar los dedos, una fatalidad que temía: es la versión doblada. Quiero pasar un día de terror, pero ver 'El resplandor' con el doblaje de Verónica Forqué roza y sobrepasa el masoquismo.

Una casualidad me rescata, este mes dan un ciclo de Kubrick en los cines de versión original de la otra punta de la ciudad y hoy domingo le toca su turno a Jack y su hacha. Aunque odio salir los domingos de casa, la ocasión bien merece un esfuerzo.

Mando en mano, todas las luces apagadas y teléfono desconectado, empiezo la jornada. La semilla como primer plato. Al poco rato ya estoy hecho un ovillo en el sofá y pasando miedo. Nunca viviría en un edificio con esos vecinos, demasiado satánicos para mi gusto. Quizás mi vecino es de su secta, tan listo, seguro que ahora mismo está recitando de memoria algún conjuro en latín. ¡Qué miedo!

Más de lo que esperaba lleva recuperarse de la escena de la cuna negra, por más veces que veo esta película siempre me deja tocado. Arriba, ducha (sin echar la cortina no vaya a ser que la madre de Norman esté juguetona hoy) y al cine.

Una noche oscura me espera a tono con el día del terror. Llevo diez minutos andando hacia el metro y no me he cruzado con nadie por la calle, no invita la velada al paseo. Como era de esperar estoy sólo en el vagón durante las quince paradas, leo todos los anuncios, me aprendo de memoria las estaciones, que aburrimiento. ¿Qué hay en el suelo? Un diario de hace dos días, en fin, menos da una piedra.

Recomiendo a todo el mundo repasar de vez en cuando el diario de hace dos días, uno se da cuenta de todas esas noticias que han pasado rápidamente al olvido, de un montón de pronósticos fallidos. La página de sucesos hace que mi apacible viaje cambie. 'El asesino del metro mata a su tercera víctima' reza el titular. El artículo que uno siempre deseó leer en un vagón de metro vacío. Mi idea del día del terror está yendo demasiado lejos.

Dos minutos exactos he tardado desde el metro al cine, teniendo en cuenta que están a diez minutos y que no soy el señor Lobo dan una idea del miedo que llevo en el cuerpo. Luces fuera, empieza el resplandor. ¿Por qué me gusta el cine? Basta decir que durante la película me he olvidado de todo por completo, he estado absorto en el hotel abandonado, la maldita habitación en la que no hubiera entrado ni loco. Pobre Jack, cualquiera se volvería majara allí.

Encienden las luces, me levanto de la butaca y al girarme veo que sólo seis personas hemos asistido al magnífico espectáculo. Un grupo compuesto por dos atractivas chicas y dos chicos, una de ellas está tan asustada que apenas asoma la cabeza por el asiento, y un tío con cara de loco al final de la sala. Variopinto elenco para una noche donde los multicines de turno estarán abarrotados con la última de tiros o viajes al pasado/presente/futuro.

Rápido, al metro y a terminar esta jornada del terror, estoy disfrutando como nunca. ¿No podía ser más largo este pasillo? Es interminable. Un momento, oigo pasos. A lo lejos intuyo una silueta. Es el tío raro del cine, que cara de loco tiene. Más que de loco tiene pinta de asesino. Mi mente va demasiado deprisa, es domingo, estoy en los pasillos del metro sólo con otra persona, que casualmente tiene cara de asesino: ¡es el asesino del metro!. Espero que este razonamiento sea causado por el día que llevo, pronto dejaré de oír sus pasos. Pero no es así, cada vez los oigo más cercanos, terrorífica batucada que se confunde con los atropellados latidos de mi corazón. No puede ser, el pasillo está cortado por obras. No hay escapatoria. Aquí estamos uno frente a otro, nuestras miradas fijas, la expresión de pánico marcada en el rostro. El filo de un cuchillo aparece y no quiero verlo, cierro los ojos y en un instante todo habrá acabado...olvidaba deciros otra de mis fobias: odio la sangre, lo pone todo perdido. Llevo un rato largo limpiándome la ropa, el chico de la cara de loco sangraba bastante. En fin, es lo que tiene asesinar a sangre fría. Me voy ya a casa a ver 'Psicosis', tened cuidado en andar por las calles a estas horas que hay mucho loco suelto.


FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario